Hombre joven sentado en el parque con la mano en el pecho | Cómo Controlar un Ataque de Ansiedad | Madrid Psicoterapia 

Cómo controlar un ataque de ansiedad: qué puedes hacer antes, durante y después

24 DE SEPTIEMBRE DE 2026

En el artículo anterior te explicamos qué ocurre en tu cuerpo durante una crisis de pánico. Ahora vamos a ver cómo controlar un ataque de ansiedad antes, durante y después.

Vale, ¿y qué podemos hacer para controlar un ataque de ansiedad?

Antes: prepara una respuesta, no una vigilancia constante.

Si ya has tenido crisis, quizá empieces a revisar continuamente tu pulso, tu respiración o cualquier señal de malestar. Es comprensible, pero esa vigilancia puede hacer que sensaciones normales parezcan amenazantes.

En un momento de calma, puede ser útil preparar un plan breve:

  1. Reconoce tus primeras señales habituales. Anota qué notas en el cuerpo, qué piensas y qué haces cuando comienza el miedo.
  2. Escribe una frase realista. Por ejemplo: «Reconozco esta sensación. Mi cuerpo está en alarma y puedo dejar que baje sin luchar contra cada síntoma».
  3. Practica una respiración suave. El objetivo no es llenar los pulmones al máximo, sino recuperar un ritmo cómodo, sin forzarte.
  4. Observa qué mantiene el miedo. Evitar lugares, buscar tranquilidad una y otra vez o comprobar constantemente el cuerpo puede aliviar a corto plazo, pero también reforzar el temor a otra crisis.

Dormir lo suficiente, mantener cierta regularidad en las comidas y observar si la cafeína u otros estimulantes intensifican tus síntomas puede ayudarte. Ninguno de estos hábitos sustituye un tratamiento cuando las crisis afectan a tu vida.

 

Durante: qué hacer cuando la crisis ya está aquí

  1. Primero, sitúate en un lugar seguro. Si estás conduciendo o realizando una actividad que requiere atención, detente de forma segura.
  2. Después, prueba estas pautas sin exigirte que funcionen de inmediato:
  3. Nombra lo que sucede. «Estoy sintiendo una respuesta intensa de alarma». Ponerle nombre puede ayudarte a distinguir la sensación del peligro que temes.
  4. Deja que la respiración se suavice. Afloja los hombros y permite una inspiración tranquila seguida de una espiración sin esfuerzo. No necesitas contar ni respirar de una forma «perfecta». Si concentrarte en la respiración te agobia más, lleva la atención a otro punto.
  5. Vuelve al entorno. Nota los pies apoyados en el suelo, mira los objetos que te rodean o describe mentalmente dónde estás. Se trata de orientarte en el presente, no de obligarte a eliminar el miedo.
  6. Reduce la lucha con las sensaciones. Puedes decirte: «Esto es muy desagradable, pero puedo atravesarlo». La intensidad de una crisis suele subir y después bajar. No necesitas ganar una batalla contra cada palpitación para que termine.
  7. Si estás en un lugar seguro, intenta no tomar siempre la huida como única salida. Permanecer unos momentos y comprobar que la intensidad cambia puede ayudarte a recuperar confianza. Si necesitas apoyo, pide a alguien que se quede contigo y te hable con calma.

 

Después: recuperarte sin convertir la crisis en una amenaza permanente

Tras una crisis es frecuente sentirse cansado, sensible o preocupado por lo ocurrido. Date un tiempo para recuperarte. Más tarde, cuando estés tranquilo, puedes anotar:

  • ¿Qué estaba pasando antes de la crisis?
  • ¿Qué sensaciones aparecieron?
  • ¿Qué significado les di en ese momento?
  • ¿Qué hice para sentirme a salvo?
  • ¿Qué ocurrió finalmente?

Este registro no busca demostrar que «todo estaba en tu cabeza». Busca comprender cómo se relacionan las sensaciones físicas, los pensamientos y las conductas, y encontrar formas de responder que te ayuden a largo plazo.

Si las crisis se repiten, temes constantemente la siguiente o has empezado a evitar transporte, ejercicio, reuniones o salir solo, conviene consultar con un profesional. La terapia cognitivo-conductual cuenta con evidencia para el tratamiento del trastorno de pánico; en algunos casos también se valora tratamiento farmacológico según la situación de cada persona.

 

¿Cuándo conviene consultar con urgencia para controlar un ataque de ansiedad?

No atribuyas automáticamente cualquier síntoma intenso a una crisis de pánico. Si es la primera vez, los síntomas son diferentes de los habituales, aparecen dolor torácico intenso o persistente, desmayo, dificultad respiratoria importante u otros signos preocupantes, busca valoración médica. Una vez descartadas otras causas, comprender el pánico y trabajar sobre él permite abordar el problema con mayor seguridad.

Una idea para recordar: una crisis de pánico es una experiencia intensa, pero su intensidad no indica por sí sola la gravedad del peligro. Con información, práctica y ayuda de un psicólogo profesional cuando hace falta, es posible dejar de vivir pendiente de la próxima crisis.

 

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