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Crisis de pánico: qué ocurre en tu cuerpo

17 DE SEPTIEMBRE DE 2026

¿Qué es una crisis de pánico?

Todo aquel que en algún momento de su vida haya sufrido una crisis de pánico, sabe perfectamente el miedo que pudo sentir al notar determinadas sensaciones físicas que nunca había tenido y el temor a la muerte que se produjo en ese momento.

¿Qué es lo más habitual sentir? Las personas que lo han sufrido, saben que la sensación de que el corazón se desboca, empieza a haber palpitaciones que pueden incluso notarse en el cuello, en la cabeza o hasta en los ojos, sensación de que no puedo coger aire, que me falta y que el corazón se puede parar, se siente visión borrosa o mareo/vértigo con tambaleo o temblor en las manos o en las piernas (realmente siento que me voy a caer al suelo) y un miedo tremendo a que me pueda dar un infarto al corazón y nadie pueda socorrerme alrededor.

Es habitual que estas crisis de pánico puedan suceder en momentos donde no hay una situación alarmante, sino más bien todo lo contrario: en la calle durante un paseo, en mi casa cuando vengo de trabajar, cuando estoy de vacaciones o incluso cuando estoy metido en la cama. El pensamiento más común es «me está pasando algo grave y nadie puede ayudarme».

Para colmo de los colmos, cuando acudo a urgencias pensando que estoy cruzando el umbral a mis últimos momentos de vida como ser humano, me ve el profesional sanitario y casi sin pestañear y sin emitir una reacción de alerta, salvo un leve suspiro, me diagnostica: crisis de ansiedad y medicación.

Así que resumiendo, primero siento miedo, segundo perplejidad, tercero vergüenza y por último desconfianza de que se pueda repetir algo tan terrible.

¿Y esto por qué se produce?

Partimos de la base que nuestro cuerpo y nuestra mente están muy bien hechos, ambos colaboran para que nuestra supervivencia esté garantizada y eso es precisamente el problema. Se pasan. A continuación paso a explicarlo.

Vivimos en una época donde hay una tremenda exigencia en todos los ámbitos: profesionales, académicos, familiares, y ahora (manda narices) hasta de cuidarse bien haciendo deporte, comer sano, tomar el sol… esta enorme exigencia que nos autoimponemos para poder llegar a todo a pesar de que solo hay 24 horas y de verdad, hay que dormir, hace que nosotros sometamos a nuestro cuerpo a una activación constante. Le exigimos a través de la mente, que permanezca alerta para poder llegar a toda la cantidad de cosas que tenemos por delante. Consecuencia: preparo mi cuerpo para cualquier acontecimiento impredecible y lo someto a una alerta constante. Mi cuerpo entra en modo ataque/huida, activa el sistema nervioso autónomo (en este caso el sistema nervioso simpático, que de simpático tiene poco) y frente a una terrible amenaza como puede ser llegar tarde a trabajar, el corazón late más rápido de lo normal, hiperventilamos y vamos corriendo sin parar, sin olvidarse la salida de los niños, ir a la compra, ayudar en los deberes, por supuesto acudir al gimnasio/yoga/reiki o lo que sea para llevar una vida sana y mi cuerpo va acumulando tensión, que además, no es algo puntual, sino que mantiene durante días, semanas, meses.

 

¿Qué consecuencias tiene esto en mi cuerpo?

El sistema nervioso simpático se encarga de preparar mi cuerpo para una situación de conflicto y por tanto prioriza que la sangre bañe a todos los músculos periféricos (brazos, piernas, hombros…) a fin de poder enfrentarnos a un peligro que exija huir o pelear (si es necesario), como consecuencia, el corazón va a latir muy rápido para que esa sangre llegue lo antes posible, pero, atención, necesita gasolina y esa gasolina es el oxígeno, que bañará la sangre para que pueda acudir más rápido a la respuesta de confrontación inmediata. Para poder dar ese oxígeno, el diafragma, una media judía muy grande que está debajo de los pulmones, permanecerá en estado de tensión obligando a los pulmones a contraerse rápidamente y funcionar como un fuelle, de ahí que estemos sobreoxigenando el cuerpo, lo cual es muy útil si tengo que salir corriendo. La tensión muscular de todo mi cuerpo puede llevarme a que mi pulso esté alterado y tiemble.

Ahora imaginar todo esto, todos los días durante meses. ¿Qué sucede? Que aparece el estrés, y la hormona del cortisol se activa para ayudar a mantener al cuerpo en este estado de tensión.

 

¿Y cuándo aparece la crisis de pánico?

Pues justo en momentos donde «se supone» que no tengo que estar activado: dando un paseo relajante, tomando una coca-cola en un bar, en una terraza de verano o en la cama. En esos momentos, mi mente consciente está en modo off, peeeero mi mente inconsciente con la inestimable ayuda del cortisol, mantiene encendido el motor exactamente igual que si tuviera un montón de cosas que hacer y es cuando mi mente consciente se pregunta «¿pero qué pasa? ¿Por qué tengo el ritmo acelerado, por qué me palpita el corazón?» y a que no sabes qué pasa después….

¡Bingo! Como consecuencia de esta focalización en mis síntomas, mi cuerpo se acelera todavía más porque le estoy indicando que hay un peligro de muerte, entonces básicamente mi cuerpo se va llenando de oxígeno y preparándose para enfrentarse al peligro pero… es que no hay peligro, así que al estar sobreoxigenado, los pulmones colapsan y ya no pueden coger más aire y el corazón sigue latiendo a lo bestia, junto con la tensión de los músculos, que ven que da exactamente igual lo tensos que están porque no nos estamos moviendo, esa situación de colapso se produce pasado un tiempo donde en mi mente estoy luchando por mi vida, mientras mi cuerpo está luchando para huir de algo que no existe. Conclusión, a urgencias.

En el siguiente artículo te contamos cómo controlar un ataque de ansiedad y qué puedes hacer antes, durante y después de una crisis de pánico.

 

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