bpolar

 

El trastorno bipolar (o trastorno maniaco-depresivo) se caracteriza por la presencia de episodios maníacos con depresiones severas  . Para facilitar la comprensión de cada uno de estos episodios, pasaremos a describir en qué consiste una fase maníaca y en que consiste una fase depresiva:

Fase maníaca:

Para diagnosticar un episodio maníaco se tienen en cuenta los siguientes criterios según la DSM-V:

  1. Estado de ánimo anormal elevado o de irritabilidad, persistente y durante un periodo regular de tiempo
  2. Presencia de alguno de los siguientes comportamientos durante el mismo periodo:
  3. Autoestima exagerada.
  4. Impulsividad, irritabilidad.
  5. Ausencia de necesidad de dormir.
  6. Habla apresurada
  7. Presencia de multitud de ideas. Pensamiento rápido.
  8. Notoria distracción.
  9. Aumento de la actividad psicomotriz.
  10. Tendencia a dedicar más tiempo a actividades placenteras sin considerar sus consecuencias. Hay un aumento de la agudeza perceptiva y del deseo sexual.
  11. Generalmente se presenta un notorio deterioro en el funcionamiento de la persona dada la gravedad de los síntomas.
  12. No está causado por una esquizofrenia o por el abuso de drogas.

En los estados de manía aguda el estado de ánimo presenta un malestar subjetivo. Según Orjuela (2000), las variaciones del estado de ánimo son marcadas, pueden oscilar desde la euforia a la irritabilidad e irascibilidad. El pensamiento y la percepción se encuentran alterados y la coherencia del discurso se fragmenta, el pensamiento es rápido y se transforma en presión del habla y fuga de ideas. Igualmente es notoria la facilidad para la distracción. Algunos fenómenos psicóticos son frecuentes, como los trastornos del contenido del pensamiento con ideas delirantes de grandiosidad y omnipotencia, que pueden ser de tipo paranoide.

En la manía aguda la persona presenta una actividad frenética, sin propósito aparente y por la susceptibilidad en que se encuentra puede desembocar fácilmente en agresividad.

Un tipo de alteración maníaca no tan agresivo, se encuentra en la fase hipomaníaca:

Fase depresiva:

Según Orjuela (2000), las características de la fase depresiva tienen algunas diferencias con las propias de las depresiones endógenas unipolares y de las depresiones reactivas a situaciones externas. La fase depresiva del trastorno bipolar se acompaña frecuentemente de un predominio de la apatía sobre la tristeza, de la inhibición psicomotor sobre la ansiedad y del hipersomnio sobre el insomnio.

Como vemos, el trastorno bipolar está constituido por la presencia de depresión severa alternando con periodos de manía o de inapropiada hipomanía. La manía afecta a menudo el pensamiento y el juicio. Las personas maníacas, a menudo no se percatan en absoluto de que sus comportamientos extremos, negando que su comportamiento sea fuera de lo común, de ahí que sea fundamental la ayuda por parte de familia o amigos de la persona que lo padece, para diagnosticar adecuadamente el trastorno.

Respecto a la frecuencia con que aparecen los episodios, el episodio maníaco puede durar hasta seis meses y uno de depresión severa hasta diez meses. Con el paso del tiempo se reducen los intervalos de los episodios. Los suicidios son frecuentes en las personas que presentan este trastorno.

Se ha asociado la aparición de este trastorno a una influencia genética que induce un desequilibrio bioquímico. Sin embargo, esto implica que además de su tratamiento farmacológico (generalmente responden bien al litio) la persona tiene que apoyarse en una psicoterapia o modificar su estilo de vida para buscar su recuperación.

En el trastorno bipolar se ha encontrado la existencia de un progresivo deterioro social que acompaña el curso de la enfermedad; esto es frecuente en pacientes maníacos. La calidad del apoyo social está relacionada con las recaídas, básicamente porque los pacientes con un pobre soporte tienen mayor riesgo y son más vulnerables a los acontecimientos vitales.

En cuanto a la incidencia del trastorno, se destaca qué si bien es estable a lo largo del planeta, cada vez aparecen más casos de este trastorno. Actualmente se está estudiando a qué obedece este crecimiento paulatino,

Tipos:

  1. Trastorno bipolar I: está constituido por la presencia de manía y depresión.
  2. Trastorno bipolar II: está compuesto por hipomanía y depresión.
  3. Trastorno bipolar III: está compuesto por manía farmacógena. Resulta difícil diferenciar si el episodio maníaco es consecuencia de tratamiento antidepresivo o es un episodio espontaneo.
  4. Trastorno bipolar IV: Ciclotimia.
  5. Trastorno bipolar V: depresión en pacientes con historia de depresión recurrente sin episodios de enfermedad maníaca, que tienen historia familiar de episodios maníacos.

 

Otros trastornos relacionados con la bipolaridad son:

Ciclotimia:

La ciclotimia es considerada una variante menor del trastorno bipolar. Se caracteriza por un curso crónico y una elevada frecuencia de los episodios de “alti-bajos” que tienen leve intensidad, pero elevada frecuencia.

Fase mixta

Los estados mixtos están caracterizados por la aparición simultánea de sintomatología maníaca y depresiva. Puede presentarse un cuadro donde hay hiperactividad, inquietud psicomotora, insomnio, pensamientos rápidos y discurso acelerado, combinado con pensamientos depresivo, sentimientos de culpa, llanto fácil y labilidad emocional.

Estos estados se han asociado a un elevado riesgo de suicidio.

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